
Los siguientes años fueron un poco más moviditos, tenia alguna pelea con alguna amiga, mis notas seguían siendo impecables pero ya lo hacía a piñon fijo.
Tenía una profesora que creía importante leer. Tenía una libreta que apuntaba todos los libros que se leían los alumnos, y antes de apuntar si te los habías leído, te hacía un control oral. Yo llegué a 125 libros, de los cuales la media de paginas era de 190 paginas.
Llegados a este extremo, me llevaba fatal con las chicas, a excepción de una o dos. Por lo contrario, me lo pasaba bomba con los chicos.
Cuando acabé primaria, todos los compañeros de clase se querían ir al mismo instituto.
Yo escogí el contrario.




